Trucos con la sal

Un buen uso de la sal en la cocina puede ser difícil, hay una serie de trucos de cocina para el uso de sal que te ayudaran a usarla y corregir los posibles errores.

Mano con un puñado de sal
Mano con sal. Foto de Logga Wiggler en Pixabay

La sal durante el cocinado tiene el efecto de variar el resto de sabores reduce el amargo, amplia el dulce y potencia los aromas. En cambio añadida a los platos ya en mesa no interactúa con los demás ingredientes primando su sabor.

Pasarse o quedarse corto

Por regla general es más fácil rectificar un guiso con poca sal que uno salado, por lo que siempre es mejor quedarse corto y rectificar al final.

Es mejor ir haciendo pequeñas correcciones probando y añadiendo que intentar acertar la cantidad de golpe.

Durante la cocción

Si mientras estamos guisando notamos al probar que esta demasiado salado, añadimos media patata cruda pelada o un trozo de miga de pan y una vez este cocida la retiramos ya que habrá absorbido gran parte de la sal.

Si es una salsa hay que tener en cuenta que se suelen reducir así que la cantidad de sal que tenemos que añadir es menos y probar al final del proceso.

Terminada la cocción

Podemos añadir una cucharada de vinagre y otra de azúcar y removemos. O añadir un poco de agua si es plato es caldoso.

Si es una salsa o guiso, podemos añadir un poco de nata líquida, leche o salsa de tomate.

En aliños o vinagretas podemos añadir un poco de azúcar, miel o zumo de naranja.

Cuando echarla

En las sopas y guisos es mejor hacerlo hacia el final para que el agua entre en los ingredientes y saque el sabor.

Cociendo verduras que comeremos luego sin caldo, echamos la sal al principio para que las verduras pierdan el mínimo de sabor al tener una concentración de sales parecida.

Asando carne, la sal se pone al final para mantener al máximo los jugos de la carne.

En la barbacoa echar la sal antes de ponerlo en las brasas para que el sabor a humo penetre mejor.

Cocinando a la sal, se trata de piezas enteras de pescado o carne, usamos sal gruesa (podemos aromatizarla con especias o hierbas) y se usa al principio, haciendo una base de sal y cubriendo el ingrediente por encima presionando, se puede poner sola (con un poco de agua) o con clara de huevo medio batida, así se consigue una costra de sal más dura.

La pasta, se echa la sal al principio de esta manera se acelera el proceso de ebullición, usar sal fina bastante cantidad ya que se cuecen en mucha agua.

Cuando usar cada tipo de sal

Sal fina: Es la habitual en la cocina, la mejor para ir añadiendo a los guisos porque se puede trabajar en pequeñas cantidades y se disuelve muy bien.

Salero tumbado en la mesa con un poco de sal derramada
Echar la sal con el salero. Foto de Bruno en Pixabay

Sal gorda: Para la plancha o el grill y también para recubrir de sal y hacer al horno.

Sal gorda en mortero. Foto de Andreas en Pixabay

Escamas de sal: Su usan más con un efecto decorativo para mejorar la presentación de los platos. Tienen mejor morder que la sal gorda.

EScamas de sal. Foto de Bruno en Pixabay

Disolver la sal

La sal no se disuelve en el aceite, si vamos a preparar una vinagreta, hay que disolver primero la sal en el vinagre o en el zumo de limón y luego mezclar el aceite.

Aromatizar la sal

Para hacer sal aromatizada es mejor usar sale en escamas.

Sal de perejil

Trituramos perejil con agua, 3 de agua por 1 de perejil. Una vez triturado se cuela y en una bandeja mezclamos la sal con el perejil humedeciéndola.

Esparcimos la sal y la dejamos secar, removiéndola de vez en cuando. Cuando este completamente seca la guardamos.

Sal de naranja

Raya la piel de una naranja, la parte de color, y dejala secar. Una vez este seca se mezcla con la sal y se guarda en un recipiente cerrado.

Sal de romero

Secar unas hojas de romero y una vez bien secas triturarlas, se mezclan con la sal y se guardan en un recipiente cerrado.

Sal de setas

Usar setas ya deshidratas (las vende así), las trituramos y las mezclamos con la sal. Lo guardamos en un recipiente cerrado.

Sal de guindilla

Mezclar sal con pimentón picante o guindilla molida, guardar en un recipiente cerrado.

Drenar con sal

Si espolvoreamos sal en algunas verduras como las berenjenas o los pepinos, hará que suelten el exceso de agua y los jugos amargos.

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